La Mentira
: entre la Ética y la Política
Benigna Mier Mex
Objetivo:
Examinar los
argumentos que justifican la mentirá como excepción al principio ético de
veracidad , el llamado derecho a mentir
del gobernante (en beneficio de
la comunidad) se contrapone , para contenerlo, el derecho a una información
exacta y honesta de los gobernados.
Desarrollo
del tema
Las virtudes
tradicionalmente consideradas relevantes para la acción política son el coraje y la habilidad. Maquiavelo
decía que el príncipe debe recurrir a lo que caracteriza a los animales a la fuerza del león y la astucia del zorro.
Dice que
gobernar por las leyes y que viva
el príncipe con integridad es cosa loable, aunque reflexiona
que no siempre lo loable, que es propio
de hombres, es suficiente.
La veracidad
como menciona Hannah al tratar la mentira en política, nunca ha
sido considerada una virtud política,
por que las mentiras en este campo , han sido como justificables, dependiendo de
las circunstancias.
Mentira, mentir viene del latín mentire, que significa
mentir, imaginar , inventar , de mens-mentis. Mens-mentis es término
general de la raíz men pensar, que
designa por oposición a corpus, “el principio
pensante, la actividad de pensar”
Hannah dice que la acción
requiere de imaginación es decir, la capacidad de pensar
que las cosas pueden ser
distintas de lo que son, para poder modificarlas.
La capacidad de modificar los hechos y la capacidad de
negar los hechos a través de la imaginación están relacionadas entre sí
Para la res publica,
la mentira es un problema político, que
suscita dilemas éticos, por que pone en peligro principios y compromete
resultados.
Platón observa que hay ocasiones en que la mentirá, expresada por medio de
palabras, puede ser útil y no odiosa; “benéfica como el remedio con que
atajamos un mal , cuando la empleamos contra los enemigos o cuando alguno de
los que consideramos amigos intenta practicar una acción mala, por efecto de un
ataque de locura o una perturbación”. Dice
que si la verdad merece ser estimada por sobre todas las cosas, la mentira puede ser útil a los humanos como una especie de
medicamento.
En la dicotomía
verdad/mentira ; la verdad es el término
fuerte y la mentira es el término débil, porque decir la verdad no requiere
explicación, pero decir una mentira exige justificación, según Platón en términos de reconocimiento de que es un mal,
pero un mal menor, o un mal necesario , o bien
respuesta al mal de otra mentira
La mentirá del
gobernante, que es considerada como
benéfica para la comunidad, es justificada por Platón a través de una
línea de razonamiento que llegó a ser un lugar común retórico (topos) de la
argumentación política-
Lema clásico ,gobernante
a mentir en determinadas circunstancias , siempre que sea en beneficio de la
comunidad . Ese “derecho” del gobernante plantea, sin embargo, un problema ético.
Aristóteles, en la
ética a Nicómaco, dice que por sí misma la verdad
es noble y merecedora de aplauso y la mentira es vil y reprensible.
De acuerdo al
Talmud equipara la mentira a la peor
forma de robo en los siguientes términos:
aquellos que roban la mente de sus semejantes
a través de palabras mentirosas,
odia a la persona que dice una cosa con
su boca y otra con su corazón.
San Agustín
escribió sobre la mentira y contra la
mentirá, destaca por no aceptar ninguna justificación para ella. San Agustín
ve en la mentira el uso condenable del
don de la palabra , que fue concedido al
hombre para transmitir sus pensamientos a otros hombres y no para engañarlos.
La oposición
entre el principio ético de la
veracidad y la condena de la mentira y
la práctica y la teoría política que la admiten en ciertas circunstancias , un problema
clásico que llego a ser un
tema recurrente en la historia del pensamiento político.
Para Kant la mentira –cualquier
mentira-es un aniquilamiento de la
dignidad humana.
“sobre un supuesto
derecho a mentir por amor a la
humanidad, en el que dice que ser verídico (honesto) en todas las declaraciones
es un sagrado mandamiento de la razón, que ordena incondicionalmente y no admite limitaciones por ningún tipo de
conveniencia .
Benjamin
constant contesta a Kant que el
principio moral de decir la verdad como
un deber, si se tomara de manera absoluta, haría imposible
toda sociedad.
¿Por qué en la
tradición del pensamiento occidental, son San Agustin y Kant los que sostiene
sin vacilar el deber de la veracidad’? esto es por que existen dificultades
para la vigencia plena de una ética de principios.
Kant en el apéndice al proyecto de paz perpetua,
al tratar del acuerdo entre política y moral, según el concepto transcendental
del derecho público “ todas las acciones
relativas al derecho de otros hombres cuya máxima no es compatible con la
publicidad son injustas.Lo que no puedo un día divulgar sin perjudicar el fin propuesto, lo que
necesita ser permanentemente disimulado para mantener su resultado, por que
asumido públicamente provocaría la resistencia de todos, constituye una prueba
de lo que no es justo en relación a los demás.
Cicerón afirmaba la racionalidad política de la conducta moral, comentaba que la confianza, presupone la veracidad, es
la base de la buena fe. Este pensador
rechazaba los expedientes y condena tanto el daño causado por la fuerza del
león como el derivado de la astucia del zorro; realza los dos grandes temas
recurrentes de la relación entre la política y la moral es decir , la violencia
de la fuerza del león y la mentira del zorro astuto.
Cicerón las encara no
como virtudes sino como expedientes éticamente condenables, puesto que son
formas de coerción, que disgregan la confianza y la buena fe e impiden la libertad.
La conciencia entre lo real y lo racional, afirmada por Hegel,
parece altamente cuestionable, y el camino
de la historia en dirección al progreso discutible. Por eso, la solución
hegeliana de que la política es superior a la moral, porque la moral es
subjetiva y se realiza objetivamente en la eticidad del estado, aparece como
irreal , una vez que el ser de la lógica
de los hechos no parece tener relación con el deber ser de la razón ética.
La mentira política en
el ámbito de la teoría de la democracia;
se explicarán a través de dos dicotomías.
La primera dicotomía
es la que subraya la diferencia entre lo
público y lo privado, mientras que la segunda destaca la distinción entre
gobernantes y gobernados.
Entre lo público y lo
privado se observa que existen dos excepciones que apuntan a realidades y
problemas distintos, aunque complementarios.
La primera acepción,
publico es lo común a todos, a diferencia de lo que es particular de algunos.
En este sentido la res publica se distingue de la res privada, domestica y
familiaris.
La segunda acepción, público es lo accesible a todos –de
conocimiento público- en contraposición a lo secreto, que esta reservado a pocos.
Bobbio comenta que la
democracia es una forma de gobierno que busca integrar las dos
acepciones, presuponiendo que lo que es de interés publico debe ser de
conocimiento colectivo. Por eso tiene como regla del juego el ejercicio publico
del poder común.
En la categoría de
los arcana, observa Bobio , surgen dos fenómenos diversos:
El fenómeno del poder
oculto, que se oculta - el clásico del
secreto de estado- y el poder que oculta , que es también el tema clásico de la
mentira útil y licita, licita porque es útil.
La declaración
francesa de los derechos del hombre y del ciudadano, de 1789, al afirmar en su artículo
2 que el Estado es para el individuo
y no el individuo para el estado, puesto que el fin de toda asociación pública
es la conservación de los derechos naturales del hombre, inaugura la
legitimación plena de la perspectiva ex parte populi. Con ella los gobernados,
en cuanto individuos, pasan a tener derechos y no solo deberes determinados por
la mayor o menor sabiduría de los
gobernantes.
Entre esos
derechos está la libertad de opinión y
la libre comunicación de las ideas y
opiniones- cuyo fundamento filosófico es el sapere aude kantiano, el uso
publico de la propia razón que posibilita la ilustración y la mayoría de los hombres, transformándolos de súbditos en ciudadanos.
El derecho a la información
de los gobernados contesta el derecho a mentir de los gobernantes forjado por
la tradición de la perspectiva ex para principis, al imponer la verdad que, en
ese contexto , para recurrir con cierta
libertad a Santo Tomás , es una igualdad
que se contrapone al más (de los gobernantes)
y al menos ( de los gobernados).
Por eso en una
democracia, teóricamente, la publicidad y la veracidad son la regla y el
secreto y la mentira son la excepción.
Kelsen comenta que la democracia se caracteriza por una
visión del mundo basada en el respeto por el otro , y por el principio de
legalidad, del control y de la responsabilidad del poder, que exigen que los
gobernantes estén expuestos a la luz pública para el efecto específico de las
evaluaciones de los gobernado.
Contrastando con la autocracia que se basa en al jerarquía
paternal de la desigualdad y en la autorreferencia solipsista de la voluntad de la
soberanía para la cual el ideal del
poder es el poder del gobernante en cuanto ser invisible que todo lo ve y nada muestra.
La diplomacia en
la edad moderna se caracteriza por el secreto y el disimulo,
puesto que emanaba del poder personal de soberanos absolutistas, que no rendían
cuentas a sus súbditos de sus actos ni de los actos de sus agentes.
Como la democracia se
basa en el principio de la confianza y de la buena fe, y no en el miedo,
sucumbe cuando la esfera de lompúblico pierde transparencia y se ve permeada
por el secreto y por la mentira, que es lo que ocurre cuando la palabra esconde
y engaña, en lugar de revelar, conforme determina el principio ético de
veracidad.
La hipocresía de la
mentira de los gobernantes convierte a los gobernados engagés en enragés
generando violencia, observa Haannah Arendt.
La mentira de los
gobernantes genera el escepticismo y la impotencia de los gobernados que no
tienen base para actuar sin los cimientos que son la verdad de los hechos.
La mentira publica,
de la misma manera que el secreto, como excepción al principio de la
transparencia del poder, requiere un control, aunque sea a posteriori, de
naturaleza pública, en la doble acepción de común y de visible.
Quien busca una
justificación moral para argumentar la violación de un principio –como apuntaba
Hume , debe salir de su situación
privada y particular y necesita escoger un punto de vista común a él y a los demás.
Justificación moral
no es la autojustificación que se hace en
secreto. Requiere la prueba de la
publicidad que es el principio moral más ligado a la veracidad como señala
Sissela Bok
La mentira como
excepción, requiere una evaluación pública de su empleo, a través del acceso ,
en el tiempo, del derecho a la
información que constituye, así un antídoto contra su abuso.
La verdad- al
contrario de la mentira- es hija legitima de la justicia, por que la justicia
de cada uno lo que es suyo. En este caso dar a cada uno lo que es suyo significa, democráticamente, hacer de
conocimiento público a través de una información
exacta y honesta, lo que es y debe ser común a todos : la res publica.
Bien pero te faltó el de la vida activa y la contemplativa, lo espero
ResponderEliminarNo lo mandaste
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