martes, 26 de junio de 2012


La  Mentira  : entre   la Ética y la  Política

Benigna  Mier Mex

Objetivo:

Examinar los argumentos que justifican la mentirá como excepción al principio ético de veracidad , el llamado derecho a mentir  del gobernante (en beneficio  de la comunidad) se contrapone , para contenerlo, el derecho a una información exacta y honesta  de los gobernados.

Desarrollo del tema

Las virtudes tradicionalmente consideradas relevantes para la acción política  son el coraje y la habilidad. Maquiavelo decía que el príncipe debe recurrir a lo que caracteriza a los  animales a   la fuerza del león y la astucia del zorro.

Dice que gobernar  por las leyes  y que viva  el  príncipe con  integridad es cosa loable, aunque reflexiona que no siempre lo loable, que es propio  de hombres, es suficiente.

La veracidad como  menciona Hannah  al tratar la mentira en política, nunca ha sido  considerada una virtud política, por que las mentiras en este campo , han sido como justificables, dependiendo de las circunstancias.

Mentira, mentir  viene del latín mentire, que significa mentir, imaginar , inventar , de mens-mentis. Mens-mentis es término general  de la raíz men pensar, que designa por oposición a corpus, “el principio  pensante, la actividad de pensar”

Hannah dice que  la acción  requiere   de imaginación  es decir, la capacidad  de pensar  que las cosas  pueden ser distintas de lo que son, para poder modificarlas.

La capacidad  de modificar los hechos y la capacidad de negar los hechos a través de la imaginación están  relacionadas entre sí

Para la res publica, la mentira es un problema político, que  suscita dilemas éticos, por que pone en peligro principios y compromete resultados.

Platón  observa que hay ocasiones  en que la mentirá, expresada por medio de palabras, puede ser útil y no odiosa; “benéfica como el remedio con que atajamos un mal , cuando la empleamos contra los enemigos o cuando alguno de los que consideramos amigos intenta practicar una acción mala, por efecto de un ataque de locura o una perturbación”. Dice  que si la verdad merece ser estimada por sobre todas  las cosas, la mentira puede ser  útil a los humanos como una especie de medicamento.

En la dicotomía verdad/mentira ; la verdad  es el término fuerte y la mentira es el término débil, porque decir la verdad no requiere explicación, pero decir una mentira exige justificación,  según Platón  en términos de reconocimiento de que es un mal, pero un mal menor, o un mal necesario , o bien  respuesta al mal de otra mentira

La mentirá del gobernante, que es considerada como  benéfica para la comunidad, es justificada por Platón a través de una línea de razonamiento que llegó a ser un lugar común retórico (topos) de la argumentación política-

Lema clásico ,gobernante a mentir en determinadas circunstancias , siempre que sea en beneficio de la comunidad . Ese “derecho” del gobernante plantea, sin embargo,  un problema ético.

Aristóteles, en la ética  a Nicómaco, dice  que por sí misma  la verdad  es noble y merecedora de aplauso y la mentira es vil y reprensible.

De acuerdo al Talmud  equipara la mentira a la peor forma de robo  en los siguientes términos: aquellos que roban la mente de sus semejantes  a través  de palabras mentirosas, odia a la persona que dice una  cosa con su boca y otra con su corazón.

San Agustín escribió  sobre la mentira y contra la mentirá, destaca por no aceptar ninguna justificación para ella. San Agustín ve  en la mentira el uso condenable del don  de la palabra , que fue concedido al hombre para transmitir sus pensamientos a otros hombres y no para engañarlos.

La oposición entre  el principio ético de la veracidad  y la condena de la mentira y la práctica y la teoría política que la admiten en ciertas circunstancias  , un problema  clásico  que llego a ser   un  tema recurrente en la historia del pensamiento  político.

Para Kant la mentira –cualquier mentira-es un  aniquilamiento de la dignidad humana.

“sobre un supuesto derecho a mentir por amor  a la humanidad, en el que dice que ser verídico (honesto) en todas las declaraciones es un sagrado mandamiento de la razón, que ordena incondicionalmente  y no admite limitaciones por ningún tipo de conveniencia .

Benjamin constant  contesta a Kant que el principio moral de decir  la verdad como un deber, si se tomara de manera absoluta, haría  imposible  toda sociedad.

¿Por qué en la tradición del pensamiento occidental, son San Agustin y Kant los que sostiene sin vacilar el deber de la veracidad’? esto es por que existen dificultades para la vigencia plena de una ética de principios.

Kant  en el apéndice al proyecto de paz perpetua, al tratar del acuerdo entre política y moral, según el concepto transcendental del derecho  público “ todas las acciones relativas al derecho de otros hombres cuya máxima no es compatible con la publicidad son injustas.Lo que no puedo un día divulgar  sin perjudicar el fin propuesto, lo que necesita ser permanentemente disimulado para mantener su resultado, por que asumido públicamente provocaría la resistencia de todos, constituye una prueba de lo que no es justo en relación a los demás.

Cicerón  afirmaba la racionalidad política  de la conducta moral, comentaba  que la confianza, presupone la veracidad, es la base de la buena fe. Este  pensador rechazaba los expedientes y condena tanto el daño causado por la fuerza del león como el derivado de la astucia del zorro; realza los dos grandes temas recurrentes de la relación entre la política y la moral es decir , la violencia de la fuerza del  león  y la mentira del zorro astuto.

Cicerón las encara no como virtudes sino como expedientes éticamente condenables, puesto que son formas de coerción, que disgregan la confianza y la buena fe e impiden la libertad.

La conciencia entre  lo real y lo racional, afirmada por Hegel, parece altamente cuestionable, y el camino  de la historia en dirección al progreso discutible. Por eso, la solución hegeliana de que la política es superior a la moral, porque la moral es subjetiva y se realiza objetivamente en la eticidad del estado, aparece como irreal , una vez que el ser  de la lógica de los hechos no parece tener relación con el deber ser  de la razón ética.

La mentira política en el ámbito de la teoría de la democracia;  se explicarán a través de dos dicotomías.

La primera dicotomía es  la que subraya la diferencia entre lo público y lo privado, mientras que la segunda destaca la distinción entre gobernantes y  gobernados.

Entre lo público y lo privado se observa que existen dos excepciones que apuntan a realidades y problemas distintos, aunque complementarios.

La primera acepción, publico es lo común a todos, a diferencia de lo que es particular de algunos. En este sentido la res publica se distingue de la res privada, domestica y familiaris.

La segunda  acepción, público es lo accesible a todos –de conocimiento público- en contraposición a lo secreto, que esta reservado  a pocos.

Bobbio comenta que la democracia  es una forma  de gobierno que busca integrar las dos acepciones, presuponiendo que lo que es de interés publico debe ser de conocimiento colectivo. Por eso tiene como regla del juego el ejercicio publico del poder común.

En la  categoría de  los arcana, observa Bobio , surgen dos fenómenos diversos:

El fenómeno del poder oculto, que se oculta  - el clásico del secreto de estado- y el poder que oculta , que es también el tema clásico de la mentira  útil  y licita, licita  porque es útil.

La declaración francesa de los derechos del hombre y del ciudadano, de 1789, al afirmar en su artículo 2 que     el Estado es para el individuo y no el individuo para el estado, puesto que el fin de toda asociación pública es la conservación de los derechos naturales del hombre, inaugura la legitimación plena de la perspectiva ex parte populi. Con ella los gobernados, en cuanto individuos, pasan a tener derechos y no solo deberes determinados por la mayor o menor  sabiduría de los gobernantes.    

Entre esos derechos  está la libertad de opinión y la libre   comunicación de las ideas y opiniones- cuyo fundamento filosófico es el sapere aude kantiano, el uso publico de la propia razón que posibilita la ilustración y la mayoría  de los hombres, transformándolos de súbditos  en ciudadanos.

El derecho a la información de los gobernados contesta el derecho a mentir de los gobernantes forjado por la tradición de la perspectiva ex para principis, al imponer la verdad que, en ese contexto , para recurrir   con cierta libertad a  Santo Tomás , es una igualdad que se contrapone al más (de los gobernantes)   y  al menos ( de los gobernados).

Por eso en una democracia, teóricamente, la publicidad y la veracidad son la regla y el secreto y la mentira son la excepción.     

Kelsen comenta  que la democracia se caracteriza por una visión del mundo basada en el respeto por el otro , y por el principio de legalidad, del control y de la responsabilidad del poder, que exigen que los gobernantes estén expuestos a la luz pública para el efecto específico de las evaluaciones de los gobernado.  

Contrastando  con la autocracia que se basa en al jerarquía paternal de la desigualdad y en la autorreferencia  solipsista de la voluntad de la soberanía  para la cual el ideal del poder es el poder del gobernante en cuanto ser invisible que todo lo ve y nada  muestra.

La diplomacia en la  edad moderna  se caracteriza por el secreto y el disimulo, puesto que emanaba del poder personal de soberanos absolutistas, que no rendían cuentas a sus súbditos de sus actos ni de los actos de sus agentes.

Como la democracia se basa en el principio de la confianza y de la buena fe, y no en el miedo, sucumbe cuando la esfera de lompúblico pierde transparencia y se ve permeada por el secreto y por la mentira, que es lo que ocurre cuando la palabra esconde y engaña, en lugar de revelar, conforme determina el principio ético de veracidad.

La hipocresía de la mentira de los gobernantes convierte a los gobernados engagés en enragés generando violencia, observa Haannah Arendt.

La mentira de los gobernantes genera el escepticismo y la impotencia de los gobernados que no tienen base para actuar sin los cimientos que son la verdad de los hechos.

La mentira publica, de la misma manera que el secreto, como excepción al principio de la transparencia del poder, requiere un control, aunque sea a posteriori, de naturaleza pública, en la doble acepción de común y de visible.

Quien busca una justificación moral para argumentar la violación de un principio –como apuntaba Hume , debe  salir de su situación privada y particular y necesita escoger un punto  de vista común a él y a los demás.

Justificación moral no es la autojustificación que se hace   en secreto. Requiere la prueba  de la publicidad que es el principio moral más ligado a la veracidad como señala Sissela Bok

                                                                                                                                                        

La mentira como excepción, requiere una evaluación pública de su empleo, a través del acceso , en el tiempo, del derecho  a la información que constituye, así un antídoto contra su abuso.

La verdad- al contrario de la mentira- es hija legitima de la justicia, por que la justicia de cada uno lo que es suyo. En este caso dar a cada uno lo que es  suyo significa, democráticamente, hacer de conocimiento público a través  de una información exacta y honesta, lo que es y debe ser común a todos  : la res publica.



La mentira en la política no es aceptada en política se le llama a la mentirá ACTO DE HIPOCRESIA hipócrita. ES  UN VICIO.

UNA FORMA DE MANIPULACIÓN DE MANEJO DE MASAS (ES UNA FORMA DE POPULISMO)



TODO A FAVOR DE DEL QUE PROPORCIONA O DA




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