martes, 26 de junio de 2012


La  Mentira  : entre   la Ética y la  Política

Benigna  Mier Mex

Objetivo:

Examinar los argumentos que justifican la mentirá como excepción al principio ético de veracidad , el llamado derecho a mentir  del gobernante (en beneficio  de la comunidad) se contrapone , para contenerlo, el derecho a una información exacta y honesta  de los gobernados.

Desarrollo del tema

Las virtudes tradicionalmente consideradas relevantes para la acción política  son el coraje y la habilidad. Maquiavelo decía que el príncipe debe recurrir a lo que caracteriza a los  animales a   la fuerza del león y la astucia del zorro.

Dice que gobernar  por las leyes  y que viva  el  príncipe con  integridad es cosa loable, aunque reflexiona que no siempre lo loable, que es propio  de hombres, es suficiente.

La veracidad como  menciona Hannah  al tratar la mentira en política, nunca ha sido  considerada una virtud política, por que las mentiras en este campo , han sido como justificables, dependiendo de las circunstancias.

Mentira, mentir  viene del latín mentire, que significa mentir, imaginar , inventar , de mens-mentis. Mens-mentis es término general  de la raíz men pensar, que designa por oposición a corpus, “el principio  pensante, la actividad de pensar”

Hannah dice que  la acción  requiere   de imaginación  es decir, la capacidad  de pensar  que las cosas  pueden ser distintas de lo que son, para poder modificarlas.

La capacidad  de modificar los hechos y la capacidad de negar los hechos a través de la imaginación están  relacionadas entre sí

Para la res publica, la mentira es un problema político, que  suscita dilemas éticos, por que pone en peligro principios y compromete resultados.

Platón  observa que hay ocasiones  en que la mentirá, expresada por medio de palabras, puede ser útil y no odiosa; “benéfica como el remedio con que atajamos un mal , cuando la empleamos contra los enemigos o cuando alguno de los que consideramos amigos intenta practicar una acción mala, por efecto de un ataque de locura o una perturbación”. Dice  que si la verdad merece ser estimada por sobre todas  las cosas, la mentira puede ser  útil a los humanos como una especie de medicamento.

En la dicotomía verdad/mentira ; la verdad  es el término fuerte y la mentira es el término débil, porque decir la verdad no requiere explicación, pero decir una mentira exige justificación,  según Platón  en términos de reconocimiento de que es un mal, pero un mal menor, o un mal necesario , o bien  respuesta al mal de otra mentira

La mentirá del gobernante, que es considerada como  benéfica para la comunidad, es justificada por Platón a través de una línea de razonamiento que llegó a ser un lugar común retórico (topos) de la argumentación política-

Lema clásico ,gobernante a mentir en determinadas circunstancias , siempre que sea en beneficio de la comunidad . Ese “derecho” del gobernante plantea, sin embargo,  un problema ético.

Aristóteles, en la ética  a Nicómaco, dice  que por sí misma  la verdad  es noble y merecedora de aplauso y la mentira es vil y reprensible.

De acuerdo al Talmud  equipara la mentira a la peor forma de robo  en los siguientes términos: aquellos que roban la mente de sus semejantes  a través  de palabras mentirosas, odia a la persona que dice una  cosa con su boca y otra con su corazón.

San Agustín escribió  sobre la mentira y contra la mentirá, destaca por no aceptar ninguna justificación para ella. San Agustín ve  en la mentira el uso condenable del don  de la palabra , que fue concedido al hombre para transmitir sus pensamientos a otros hombres y no para engañarlos.

La oposición entre  el principio ético de la veracidad  y la condena de la mentira y la práctica y la teoría política que la admiten en ciertas circunstancias  , un problema  clásico  que llego a ser   un  tema recurrente en la historia del pensamiento  político.

Para Kant la mentira –cualquier mentira-es un  aniquilamiento de la dignidad humana.

“sobre un supuesto derecho a mentir por amor  a la humanidad, en el que dice que ser verídico (honesto) en todas las declaraciones es un sagrado mandamiento de la razón, que ordena incondicionalmente  y no admite limitaciones por ningún tipo de conveniencia .

Benjamin constant  contesta a Kant que el principio moral de decir  la verdad como un deber, si se tomara de manera absoluta, haría  imposible  toda sociedad.

¿Por qué en la tradición del pensamiento occidental, son San Agustin y Kant los que sostiene sin vacilar el deber de la veracidad’? esto es por que existen dificultades para la vigencia plena de una ética de principios.

Kant  en el apéndice al proyecto de paz perpetua, al tratar del acuerdo entre política y moral, según el concepto transcendental del derecho  público “ todas las acciones relativas al derecho de otros hombres cuya máxima no es compatible con la publicidad son injustas.Lo que no puedo un día divulgar  sin perjudicar el fin propuesto, lo que necesita ser permanentemente disimulado para mantener su resultado, por que asumido públicamente provocaría la resistencia de todos, constituye una prueba de lo que no es justo en relación a los demás.

Cicerón  afirmaba la racionalidad política  de la conducta moral, comentaba  que la confianza, presupone la veracidad, es la base de la buena fe. Este  pensador rechazaba los expedientes y condena tanto el daño causado por la fuerza del león como el derivado de la astucia del zorro; realza los dos grandes temas recurrentes de la relación entre la política y la moral es decir , la violencia de la fuerza del  león  y la mentira del zorro astuto.

Cicerón las encara no como virtudes sino como expedientes éticamente condenables, puesto que son formas de coerción, que disgregan la confianza y la buena fe e impiden la libertad.

La conciencia entre  lo real y lo racional, afirmada por Hegel, parece altamente cuestionable, y el camino  de la historia en dirección al progreso discutible. Por eso, la solución hegeliana de que la política es superior a la moral, porque la moral es subjetiva y se realiza objetivamente en la eticidad del estado, aparece como irreal , una vez que el ser  de la lógica de los hechos no parece tener relación con el deber ser  de la razón ética.

La mentira política en el ámbito de la teoría de la democracia;  se explicarán a través de dos dicotomías.

La primera dicotomía es  la que subraya la diferencia entre lo público y lo privado, mientras que la segunda destaca la distinción entre gobernantes y  gobernados.

Entre lo público y lo privado se observa que existen dos excepciones que apuntan a realidades y problemas distintos, aunque complementarios.

La primera acepción, publico es lo común a todos, a diferencia de lo que es particular de algunos. En este sentido la res publica se distingue de la res privada, domestica y familiaris.

La segunda  acepción, público es lo accesible a todos –de conocimiento público- en contraposición a lo secreto, que esta reservado  a pocos.

Bobbio comenta que la democracia  es una forma  de gobierno que busca integrar las dos acepciones, presuponiendo que lo que es de interés publico debe ser de conocimiento colectivo. Por eso tiene como regla del juego el ejercicio publico del poder común.

En la  categoría de  los arcana, observa Bobio , surgen dos fenómenos diversos:

El fenómeno del poder oculto, que se oculta  - el clásico del secreto de estado- y el poder que oculta , que es también el tema clásico de la mentira  útil  y licita, licita  porque es útil.

La declaración francesa de los derechos del hombre y del ciudadano, de 1789, al afirmar en su artículo 2 que     el Estado es para el individuo y no el individuo para el estado, puesto que el fin de toda asociación pública es la conservación de los derechos naturales del hombre, inaugura la legitimación plena de la perspectiva ex parte populi. Con ella los gobernados, en cuanto individuos, pasan a tener derechos y no solo deberes determinados por la mayor o menor  sabiduría de los gobernantes.    

Entre esos derechos  está la libertad de opinión y la libre   comunicación de las ideas y opiniones- cuyo fundamento filosófico es el sapere aude kantiano, el uso publico de la propia razón que posibilita la ilustración y la mayoría  de los hombres, transformándolos de súbditos  en ciudadanos.

El derecho a la información de los gobernados contesta el derecho a mentir de los gobernantes forjado por la tradición de la perspectiva ex para principis, al imponer la verdad que, en ese contexto , para recurrir   con cierta libertad a  Santo Tomás , es una igualdad que se contrapone al más (de los gobernantes)   y  al menos ( de los gobernados).

Por eso en una democracia, teóricamente, la publicidad y la veracidad son la regla y el secreto y la mentira son la excepción.     

Kelsen comenta  que la democracia se caracteriza por una visión del mundo basada en el respeto por el otro , y por el principio de legalidad, del control y de la responsabilidad del poder, que exigen que los gobernantes estén expuestos a la luz pública para el efecto específico de las evaluaciones de los gobernado.  

Contrastando  con la autocracia que se basa en al jerarquía paternal de la desigualdad y en la autorreferencia  solipsista de la voluntad de la soberanía  para la cual el ideal del poder es el poder del gobernante en cuanto ser invisible que todo lo ve y nada  muestra.

La diplomacia en la  edad moderna  se caracteriza por el secreto y el disimulo, puesto que emanaba del poder personal de soberanos absolutistas, que no rendían cuentas a sus súbditos de sus actos ni de los actos de sus agentes.

Como la democracia se basa en el principio de la confianza y de la buena fe, y no en el miedo, sucumbe cuando la esfera de lompúblico pierde transparencia y se ve permeada por el secreto y por la mentira, que es lo que ocurre cuando la palabra esconde y engaña, en lugar de revelar, conforme determina el principio ético de veracidad.

La hipocresía de la mentira de los gobernantes convierte a los gobernados engagés en enragés generando violencia, observa Haannah Arendt.

La mentira de los gobernantes genera el escepticismo y la impotencia de los gobernados que no tienen base para actuar sin los cimientos que son la verdad de los hechos.

La mentira publica, de la misma manera que el secreto, como excepción al principio de la transparencia del poder, requiere un control, aunque sea a posteriori, de naturaleza pública, en la doble acepción de común y de visible.

Quien busca una justificación moral para argumentar la violación de un principio –como apuntaba Hume , debe  salir de su situación privada y particular y necesita escoger un punto  de vista común a él y a los demás.

Justificación moral no es la autojustificación que se hace   en secreto. Requiere la prueba  de la publicidad que es el principio moral más ligado a la veracidad como señala Sissela Bok

                                                                                                                                                        

La mentira como excepción, requiere una evaluación pública de su empleo, a través del acceso , en el tiempo, del derecho  a la información que constituye, así un antídoto contra su abuso.

La verdad- al contrario de la mentira- es hija legitima de la justicia, por que la justicia de cada uno lo que es suyo. En este caso dar a cada uno lo que es  suyo significa, democráticamente, hacer de conocimiento público a través  de una información exacta y honesta, lo que es y debe ser común a todos  : la res publica.



La mentira en la política no es aceptada en política se le llama a la mentirá ACTO DE HIPOCRESIA hipócrita. ES  UN VICIO.

UNA FORMA DE MANIPULACIÓN DE MANEJO DE MASAS (ES UNA FORMA DE POPULISMO)



TODO A FAVOR DE DEL QUE PROPORCIONA O DA




Buenas tardes maestro el trabajo de la mentira : entre la Etica y la Politica se encuentra integrada ; puede revisar  : Miercoles  13 de junio 2012.


Gracias
Benigna

jueves, 21 de junio de 2012

Trabajo final y observaciones


Trabajo integrador Ciencia Política.

1.- Describe en qué consiste la condición humana desde Hanah Arendt

Los argumentos fundamentales de Hannah Arendt en “La Condición Humana,  Para Arendt la característica esencial del la condición humana es que está no está terminada, constituida en ningún momento. En alguna manera, Arendt se acerca a los postulados existencialistas. Las acciones del ser humano, su acción sobre el mundo se convierten en si mismo en nuevos condicionamientos del ser humano. Por lo tanto, el ser humano es un condicionante para el mismo ser humano. En última instancia, la característica esencial del ser humano es la libertad De esta forma, el ser humano sólo se puede construir a través del discurso. Arendt enumera tres partes esenciales de la “condición humana”, tres tipos de actividad que corresponden a tres dimensiones diferenciadas del ser humano. Labor, Trabajo y Acción, que corresponden al “Animal Laborans”, al “Homo Faber” y al “Hombre de Acción”.  Según Hannah Arendt, es la simbiosis de la esfera privada y la pública en el concepto de “sociedad”. En la sociedad “El Animal Laborans” asciende a la esfera pública.

2.- A partir del concepto de poder en Arendt, explica de dónde viene el poder de la sociedad civil en el mundo moderno y cuál es la importancia de éste.

La condición política desde la categoría del espacio, delimitada como escenario de la pluralidad, es ejercicio del debate, del intercambio y de la negociación de intereses entre todos los que conforman la comunidad civil; es decir, requiere de la mediación y formación en las facultades de la vita contemplativa. Esta comunidad civil de seres únicos e iguales a la vez, que actúan políticamente, en su interlocución, discusión y conversación, hacen del mundo compartido por todos, un espacio donde se revela la libertad del poder actuar y juzgar concertadamente, colectiva y políticamente. Esta interacción es el poder. “El poder surge allí donde las personas se juntan y actúan concertadamente” y pervive mientras la comunidad permanezca en el vivir juntos. Junto al poder se erige la violencia. Pero, el poder y la violencia son opuestos; “donde uno domina absolutamente falta el otro”. Aunque de ordinario poder y violencia aparecen juntos, y aunque la violencia puede destruir el poder, sin embargo, el poder nunca brota de la violencia. Según esta visión arendtiana del poder, la violencia es una instrumentalización del poder porque “la violencia es por naturaleza instrumental”.

 El paradigma instrumental y calculador, ya decíamos, permite medio-fin y en ella, la violencia es posible. Por otro lado, el poder pertenece a la condición política de la pluralidad en la diferencia. “El poder nunca es propiedad del individuo, pertenece a un grupo y sigue existiendo mientras este grupo se mantenga unido”. El poder, se legitima desde el vivir juntos porque: “El poder corresponde a la capacidad humana, no simplemente para actuar, sino para actuar concertadamente” en esta concertación está el binomio acción-palabra que al separarse, se muestra como violencia o demagogia, ambos vicios políticos rayanos con el totalitarismo que atenta contra la condición política.

Donde quiera que los hombres viven juntos, existe una trama de relaciones humanas, que está, por así decirlo, urdida por los actos, y las palabras de numerosas personas tanto vivas como muertas. Toda nueva acción y todo nuevo comienzo caen en una trama de cosas ya existentes, donde, sin embargo, empieza un nuevo proceso, que afectará a muchos, incluso más allá de aquellos con los que el agente entra en contacto directo.

 Lo que hace que los todos hombres distintos se igualen, es precisamente, la acción-discurso necesarios en el vivir juntos. Tanto la acción como el discurso no buscan otra cosa que la permanencia en el tiempo. Si el actuar de un agente que tiene su origen en el comienzo, es a través de la misma acción donde se revela un carácter específico del propio agente a través de la historia. Quien se revela en la acción es el quien patentizado y mostrado mediante la palabra. El discurso pretende preservar en la memoria el sentido del obrar. La palabra como discurso, relato, revela la pluralidad humana que es constitutiva de la comunidad, en la que todos los hombres son actantes, gestores, espectadores y por consiguiente llamados a hacer su propio relato. En la comunidad, siendo todos distintos, son también únicos y singulares, puesto que si no partiéramos de la semejanza entre todos, los hombres no nos pudiéramos entender. Pero a la vez, si no fuésemos distintos, no requeriríamos de la comunicación mediada a través del lenguaje y las palabras, los signos en la que se prevé el futuro, y se guarda memoria del pasado. Esta temporación de la palabra nos muestra la importancia del diálogo y la confrontación de intereses que argumentados, confrontados y consensuados en el espacio público de aparición, escenario de toda relación en el mundo cuya ley es la pluralidad.

 La acción es la única actividad que se da entre los hombres sin la mediación de cosas o materia, y corresponde a la condición humana de pluralidad, y al hecho de que los hombres, no el hombre, vivan en la tierra y habiten en el mundo. Esta pluralidad es específicamente la condición de toda vida política. La pluralidad es la condición de la acción humana. La acción es la actividad política por excelencia, la natalidad, y no la mortalidad puede ser la categoría central del pensamiento político.

 El origen plural que da a la política su verdadero significado permite también que cada quien se revele no sólo como semejante, sino también desde su singularidad. Por ser distintos los hombres necesitan ser reconocidos por quienes, a su vez, participan en el espacio público de aparición. En este espacio público de aparición, entendemos que lo propio de la condición política es la persuasión, el debate, la discusión, propiciados, precisamente por la pluralidad que abre el mundo de las apariencias capaces de ser articuladas en un sentido por la capacidad de juzgar.

3.- Desde A. Sen explica cómo disminuir los niveles de pobreza en el país

Desde que se abrió paso la idea moderna de ciudadanía (que, según la filósofa alemana Hannah Arendt, consiste en “la igualdad en el sentido de que todos tienen idénticos derechos a su personalidad legal y a recibir protección y, al mismo tiempo, a actuar casi literalmente a través de ella”) se tornó problemático el desfasaje entre aquella y la desigualdad real. ¿Cómo pueden ejercer sus derechos los ciudadanos que luchan diariamente contra las privaciones? ¿Cómo puede una democracia moderna tolerar la fragmentación social y la marginalización sin dañarse seriamente? Por último, ¿qué ocurre con la igualdad de oportunidades como ideal de justicia? ¿No era acaso el rol principal de la educación, el crear esta igualdad de oportunidades?

Una investigación británica sobre la pobreza, realizada en el 2000, distingue cuatro formas de exclusión social: “Empobrecimiento o falta de unos ingresos adecuados y de lo necesario para vivir; exclusión del mercado laboral; exclusión de los servicios sociales; y exclusión de las relaciones sociales” (Dahrendorf).

En México cabe hacer la misma clasificación, con la salvedad de que las cifras de excluidos es considerablemente mayor y su situación más dramática: en Inglaterra se calcula que afecta a un 10 por ciento de la población, mientras que en México llega casi a la mitad del total de habitantes, del cual varias decenas de miles de personas viven en la indigencia.

Hannah Arendt fue aún más drástica: “la pobreza es algo más que carencia...; es abyecta debido a que coloca a los hombres bajo el imperio absoluto de sus cuerpos, esto es, bajo el dictado absoluto de la necesidad...”.

Pobreza, desigualdad, exclusión y marginación, no sólo responden a cuestiones relacionadas con el ingreso per cápita, tienen también una dimensión que se relaciona con el desarrollo humano, la dignidad de la persona y los procesos educativos y los de convivencia social

La teoría de la justicia distributiva  de Amartya K Sen  ella lo asume como un problema de desigualdad. Dugger menciona  que es acumulativa, no autocorrectiva; aumenta o disminuye, rara vez se mantiene igual y nunca llega al equilibrio.

Amartya  propone ser igualitario, libertad, la calidad de vida, buena salud, esperanza de vida m adecuada, condiciones aceptables,  las realizaciones mas complejas del ser humano como ser feliz, tener dignidad, tener vida conmutativa, estos atributos de vida se llaman vectores funcionamiento.

En otras palabras el bienestar  de una ´persona debe depender fundamentalmente de la naturaleza de su estado, es decir, de los funcionamientos alcanzados. Por lo tanto para disminuir la pobreza del país se necesita  a parte de la de los vectores de funcionamiento lo siguiente:

1.- El crecimiento económico es un factor necesario, pero insuficiente, para reducir la pobreza

2. La formación de capital humano con educación, buena salud es un fin y un medio un pueblo con educación y buena salud  produce bienestar

3.- Mayor ingresos

4.- Programas de subsidios

5.- Programas de protección civil

6.- Problemas demográficos ejemplo tamaño de la familia

7.- Problemas políticos

Desde un punto de vista ético-público, cuáles son  los deberes y virtudes de un buen gobierno, un gobierno republicano.

La ética es una expresión de cultura; es una forma de dominio  de la razón sobre el instinto. Existen valores individuales y valores sociales, por lo tanto los bienes comunes de la sociedad deben de ser administrados por ´personas con solida formación ética y con una idea  definida de compromiso social.

Actualmente vivimos  en una etapa en la que se pierde los valores, pero realmente no se pierde, lo que se pierde es el interés de alcanzarlos.

En nuestro país se inicia una nueva era  del uso de códigos de ética para los servidores públicos que esta en boga con finalidad de tener mejores servidores públicos.

Decía Juárez: Los funcionarios públicos  no pueden disponer de las rentas sin responsabilidad. No pueden gobernar a impulsos de una voluntad caprichosa, sino con sujeción de las leyes. No puede improvisar fortunas ni entregar al ocio y a la disipación, sino consagrarse asiduamente al trabajo, disponiéndose a vivir honrada  medianía que proporciona  la retribución que la ley les señala.

Si esto se aplicara a la fecha  tendríamos un gobierno federal, estatal y municipal muy republicano, ejemplos sobran en el país de lo caótico de la administración pública.

Si trazamos como meta inmediata erradicarla corrupción mediante el fortalecimiento de los valores y el perfeccionamiento de las instituciones, estaremos contribuyendo, además,  a  alcanzar un fin mediato, mayor seguridad  y responsabilidad  de los gobiernos.

5.- Efectúa una conclusión del curso hablando sobre la política en México, sus deficiencias y virtudes.

Día a día los mexicanos han ido perdiendo la confianza de sus gobernantes y la fe en que algún día llegara aquel gobernante que marque un cambio en la política del país y que permita que México prospere y se recupere de manera económica, tecnológica, social, educativa, entre muchas otras áreas que necesitan de apoyo.

 Desafortunadamente esto no se ha visto en los últimos sexenios y es por esto que los mismos mexicanos han tomado medidas que, correctas o no, les hacen creer que llamaran la atención de los líderes políticos y a su vez estos harán un cambio en la forma de gobierno.

Muchas veces nos cuestionamos por qué México no puede tener políticos que no sean corruptos, políticos que trabajen a beneficio del país y no a beneficio de ellos mismos, políticos que se preocupen por la sociedad y no por sus intereses propios; la respuesta seguramente no la vamos a encontrar en el Senado, o en la Cámara de Diputados, ni mucho menos en la Presidencia; la respuesta, de realmente quererla encontrar, la tendríamos que buscar en nuestros hogares.

Creo pertinente que es hora que los mexicanos dejemos a un lado nuestro conformismo y nuestra actitud de echarle la culpa a los demás y comencemos por abrir los ojos y actuemos con el poder que nosotros tenemos para ejercer el cambio. Si bien lo recordamos todos aquellos líderes políticos que tenemos son personas como nosotros, personas que fueron elegidas por la sociedad y que de la misma manera pueden ser revocadas de su puesto por la misma sociedad.

Pero para nuestra gran desgracia, la sociedad no tiene la educación política necesaria para poder tener conocimiento de cómo es que la política se maneja en el país y lo que es más triste es que muy pocas personas buscan esta educación con el fin de poder hacer un cambio, porque la realidad es que solo aquellos que realmente busquen saber qué es lo que pasa con la política mexicana tendrán el poder para poder crear un cambio que favorezca al país.

Hay  que formarnos una educación política que nos permita tomar medidas y acciones más neutrales y razonables, y no pasionales que solo nos llevan a quejarnos.

México es, sin duda, una nación singular.  Así, cuando observamos los cambios que se dieron en la economía mexicana en los últimos  años, notamos que éstos han provocado crecientes desajustes en el sistema institucional del país, generando resistencias y obstáculos sin fin, al mismo tiempo que aparecen demandas nuevas para acelerar y profundizar los cambios. La reforma de la economía generó fuerzas y  expectativas de cambio institucional, mientras que la inercia natural de las instituciones desaceleró y puso freno a las transformaciones que se daban en la economía. Estos desajustes se pueden percibir hoy en un sinnúmero de instancias, y en cierta forma, parecen ser las causas profundas de la crisis recurrente que México experimenta en la actualidad.

En el sistema político mexicano es en donde se perciben, cada día con más  claridad, los problemas del desajuste institucional y es también en esta área en donde los desajustes tienden a desbordarse y causar serios problemas en el resto del sistema social y económico, como se ha podido observar con toda claridad en el presente año. Asimismo parece ahora evidente que los problemas económicos por los que atraviesa el país hacen más difícil realizar cualquier intento de ajuste político o institucional de fondo. A pesar de esto, parece necesario hacerlo, ya que la importancia central de esta área en el sistema nacional, exige resolver de inmediato los desajustes y evitar que se conviertan en crecientes obstáculos para la estabilidad social y el crecimiento de la economía.

Durante los últimos 72 años, el actual sistema político mexicano funcionó adecuadamente para evitar la violencia y para repartir los beneficios del poder público así como para conducir a la sociedad en un proceso de modernización y crecimiento económico sostenidos desde los años de 1940 hasta la crisis de 1976y posteriormente la del año 82 y 92. Entre la clase política, se percibe hoy una gran confusión con respecto a cuáles son las reglas básicas de operación del sistema político que está surgiendo como resultado de las diferentes reformas legales instituidas y de las nuevas condiciones económicas y sociales del país.

Esta materia me ha permito  conocer más a fondo el  análisis  en forma cuantitativa y cualitativa de las virtudes en la política de México.

Por eso  hacer un análisis de manera horizontal, es decir, buscando de entre todas las virtudes cuáles  son los defectos de la política mexicana.

Podemos decir que en la política mexicana existen un balance a veces equilibrado y a veces desbalanceado dependiendo de qué partido este gobernando .En el caso de la imagen del Partido Acción Nacional (PAN), las virtudes que más se perciben son orden, unidad, trabajo y confianza. Como sus defectos más destacados están irresponsabilidad, incapacidad y egoísmo.

En el Partido Revolucionario Institucional (PRI) las virtudes que más se mencionan son experiencia, fuerza y solidaridad. Los defectos que más se asociaron a la imagen del tricolor fueron corrupción, engaño y egoísmo.

En el caso del Partido de la Revolución Democrática (PRD) su imagen se asocia con solidaridad, trabajo y confianza por la parte positiva, y como negativos destacan desorden, desunión y egoísmo.







 Observaciones  de  las   tareas anteriores



Hannah Arendt  pensamiento político  : Vida Contemplativa  - Vida  Activa.



Vida Contemplativa  

En la vida contemplativa se busca  la certeza  ,la acción ; la construcción   de la identidad  personal  a través de los actos y las palabras, para el hombre el mundo es un sistema ordenado en el que  todo acontecimiento remite a una causa y en el que no hay   lugar  para la libertad.



Vida  Activa

En la vida activa se  asume la verdad y la libertad  , ya que solo en el hombre que actúa se le presentan las alternativas; se asume la contingencia y se le impulsa e a reunirse  con otros.













Características del  Modelo patrimonialista



Aparece como una desviación del modelo burocrático y consiste en :

ü  La dominación del Estado por un solo hombre (el presidente o su equivalente), que ejerce un cuasi-monopolio en la designación, reemplazo, traslado o remoción de funcionarios.

ü  Se rodea de las instituciones formales de una democracia.

ü  Exhibe un bajo grado de organización y activación de la sociedad civil.

ü  La capacidad de respuesta de la sociedad a los programas y políticas estatales resulta muy reducida, por lo que el régimen recurre a la coerción y el control personalista.

ü  Es común el “enroque” de funcionarios que refuerza lealtades personales y evita la incertidumbre que podría derivar de una marcada heterogeneidad del elenco; al desvirtuarse el sistema de autoridad, crece el nivel de incertidumbre en las relaciones intra-burocráticas, se pulveriza el liderazgo y disminuye la capacidad de negociación de las diferentes unidades, ya que paralelamente se refuerza el sistema de lealtades personales y contraprestaciones prebéndales; la intención de estos mecanismos, es diluir presiones y evitar la formación de frentes internos

ü   “Atraso técnico” en el funcionamiento de las organizaciones públicas,  (ausencia de carrera administrativa).

ü   Existencia de heterogéneos regímenes salariales

ü   Falta de organización sindical del funcionariado o la inexistencia de un régimen automático de retiro para el personal.



 Este tipo de organización otorga al presidente gran ´”flexibilidad”, tanto en términos de gestión como de control; los mecanismos utilizados para limitar las atribuciones de los diferentes entes estatales en materia de uso y disposición de recursos permiten al Presidente canalizarlos hacia las áreas, funciones o actividades que en cada momento resultan críticas de acuerdo con los lineamientos del programa de gobierno, evitando trabas burocráticas y reivindicaciones sectoriales u organizacionales quizá incompatibles con dichos lineamientos.




sábado, 16 de junio de 2012


Diferencia entre  el neocontractualismo y el papel que juega la justicia en todo esto.



El neocontractualismo es una doctrina que  se enfoca en resolver el problema de la justicia distributiva empleando una variante del recurso familiar del contrato social.

Es importante decir que al igual que Hobbes, Locke, Rousseau y Kant, Rawls pertenece a la tradición contractualista pero que a pesar de ello su pensamiento difiere de los anteriores ya que el autor asume que el contrato social se basa en principios de justicia por medio del uso de un recurso entera y deliberadamente artificial al cual denomina la posición original, desde la cual se deciden dichos principios detrás de un velo de ignorancia. Este "velo" tiene por función de cegar a las personas sobre todos los hechos sobre sí mismos que pudieran nublar la noción de justicia que se desarrolle. Por lo tanto nadie conoce su lugar en la sociedad, su posición de clase o estatus social, y tampoco nadie conoce su suerte en la distribución de activos y habilidades naturales, su inteligencia, su fuerza, y cosas similares ya que los principios de justicia se eligen detrás de un velo de ignorancia.[]

El contractualismo examina la naturaleza, el origen y la justificación del poder político. En su versión clásica se basa en la existencia de un pacto para la conformación de la sociedad civil y el Estado. El contractualismo contemporáneo, se interesa fundamentalmente por los principios lógicos e ideológicos que fundamentan el contrato político, es decir, por los procedimientos de decisión y las condiciones en que tiene lugar el pacto.

Una reconciliación de los principios de libertad e igualdad a través de la idea de la justicia como equidad. Para la consecución de este fin, es central su famoso acercamiento al aparentemente insuperable problema de la justicia distributiva.

De forma medular a este esfuerzo corresponde realizar un recuento de las circunstancias de la justicia (inspirado en David Hume), y de una situación de elección justa (más cercana en espíritu a Kant) para las partes enfrentadas a tales circunstancias y que se encuentren en la búsqueda de principios de justicia que guíen su conducta. Dichas partes se enfrentan a una escasez moderada y no son ni naturalmente altruistas ni puramente egoístas: tienen fines que buscan promover. Rawls ofrece un modelo de una situación de elección justa (la posición original con su velo de ignorancia) al interior de la cual las partes hipotéticamente escogerían principios de justicia mutuamente aceptables. Bajo tales restricciones, Rawls argumenta que las partes encontrarían particularmente atractivos sus principios de justicia favorecidos, superando a otras alternativas, incluyendo la utilitarista y la liberal-libertaria


Benigna Mier Mex


¿Son todavía relevantes las reflexiones de Arendt sobre el mal?

Los orígenes del totalitarismo, declara: “Y si es verdad que en las etapas finales del totalitarismo aparece un mal absoluto (absoluto porque no puede ser ya deducido de motivos humanamente comprensibles), es también verdad que sin él podríamos no haber conocido nunca la naturaleza verdaderamente radical del Mal”

Tal vez estemos viviendo épocas oscuras, pero no vivimos el tipo de totalitarismo que Arendt experimentó. Las reflexiones de Arendt sobre el mal sí tienen una relevancia hoy en día, y que pueden servir como un correctivo a algunas de las maneras actuales poco cuidadosas de hablar sobre el mal.

Teoría de la banalidad del mal –como si fuese una teoría que intentara tipificar el mal nazi. Arendt nunca habló de esa manera, ella explícitamente negó que la banalidad del mal fuese una teoría. En cambio, era “un fenómeno que saltaba a la vista en el juicio Nazi.

El abuso del mal, he argumentado que este discurso sobre el bien y el mal refleja una mentalidad peligrosa –una mentalidad que es arrastrada a absolutos, a dicotomías claras y simples, y a presuntas certezas morales.

 El discurso de moda acerca del bien y el mal está siendo usado como una cínica arma política para sofocar al pensamiento crítico y oscurecer asuntos complejos. Hablar y pensar de esta manera, hablar de los “malos”, los “sirvientes del mal”, “el eje del mal”, como nuestros líderes políticos frecuentemente hacen, puede ser altamente exitoso mitigando los temores y angustias de las personas, pero corrompe la política.

Todo lo que aprendemos de Arendt acerca de la política nos enseña que la política involucra  juicio, debate y el tipo de libertad pública tangible que existe cuando los seres humanos actúan y hablan entre ellos como iguales. Cualesquiera sean las críticas que queramos hacer acerca de las limitaciones de su concepción de la política, Arendt captura algo que es vital para cualquier concepción genuina de la política democrática. Consecuentemente, la primera lección que podemos aprender de Arendt es a estar en guardia cuando los absolutos –bien y mal absolutos– se introducen en la política.

Arendt usa la frase “mal radical” para describir al totalitarismo, y esta idea ha vuelto a estar en circulación. Sin embargo, mientras que Arendt no permitió que tal etiqueta le impidiera explorar las fuentes de ese mal, las mentes menos sutiles que invocan el concepto hoy lo hacen para enmudecer las críticas a sus respuestas.

El “mal”, sea radical o banal, se enfrenta por lo general con falta de imaginación. El terrorismo es una amenaza que demanda un esfuerzo complejo y elaborado para distinguir a los simpatizantes de los militantes y mantener sus conversos al mínimo. El terrorismo requiere también comprender cómo nuestras políticas pasadas pueden haber colaborado en la emergencia de tan venenosas protestas.

El mal ha probado ser más radical que lo esperado. En términos objetivos, los crímenes modernos no son estipulados en los Diez Mandamientos. O: la tradición occidental está siendo afectada por la preconcepción según la cual las cosas más malas que los humanos pueden hacer surgen del vicio del egoísmo. Sin embargo, sabemos que los males más grandes o el mal radical no tienen nada que hacer ya con aquellos motivos humanamente comprensibles, motivos pecaminosos. No sé lo que el mal radical es realmente, pero me parece que de alguna manera tiene que ver con el siguiente fenómeno: hacer a los seres humanos superfluos en tanto seres humanos. Esto sucede en el momento en el que toda impredecibilidad – que, en los seres humanos, es el equivalente a la espontaneidad– es eliminada. Y todo esto a su turno surge de –o, mejor, va de la mano con– el delirio de omnipotencia (no simplemente con el deseo de poder) de un hombre individual. Si un hombre individual qua hombre fuese omnipotente, entonces no hay razón alguna por la cual los hombres en plural deban existir en absoluto.

Arendt presenta un modelo analítico en tres etapas de la “lógica” de dominación total –modelo que ha sido raramente superado por su incisiva perspicacia. Ella argumenta que los campos de concentración y exterminio son “la institución más consecuente de un gobierno totalitario”; ellos “sirven como laboratorios en los que la creencia fundamental del totalitarismo de que todo es posible es verificada”.

“El primer paso esencial en la ruta a la dominación total es asesinar a la persona jurídica en el hombre”. Esto empezó mucho antes de que los nazis establecieran los campos de la muerte. Arendt se está refiriendo a las restricciones legales que privaron a los judíos (y a otros grupos como los homosexuales y los gitanos) de sus derechos jurídicos. “El objetivo de un sistema arbitrario es destrozar los derechos civiles de toda la población, que en última instancia se sitúa tan fuera de la ley en su propio país como los apátridas o quienes carecen de casa. La destrucción de los derechos del hombre, el asesinato de la persona jurídica en él, es un prerrequisito para dominarlo completamente”.

“El siguiente paso decisivo en la preparación de cadáveres vivientes es el asesinato de la persona moral en el hombre”. La SS, que supervisaba los campos, fue perversamente brillante en su intento de destruir la solidaridad humana.

Cuando un hombre se enfrenta a la alternativa de traicionar y por tanto asesinar a sus amigos o enviar a su esposa y niños, de quienes es en todo sentido responsable, a la muerte; y cuando incluso el suicidio significaría el asesinato inmediato de su propia familia, ¿cómo podría él decidir? La alternativa no es más entre el bien y el mal, sino entre asesinato y asesinato. ¿Quién podría resolver el dilema moral de la madre griega, a la que los nazis le permitieron elegir cuál de sus tres hijos debía ser asesinado? .

Pero esto no es aún lo peor. Hay un tercer paso en la ruta a la dominación total –y es aquí que nos enfrentamos cara a cara con el mal radical.

Luego de la muerte de la persona moral y la aniquilación de la persona jurídica, la destrucción de la individualidad es casi siempre exitosa. Pues destruir la individualidad es destruir la espontaneidad, la capacidad humana de empezar algo nuevo a partir de sus recursos propios, algo que no puede ser explicado en base a reacciones al ambiente o a eventos.

Al “detenerse en los horrores”, Arendt llegó a la sorprendente toma de conciencia de que el objetivo no tan secreto del totalitarismo es el intento deliberado de hacer a los seres humanos qua humanos superfluos, el transformar a los seres humanos con miras a eliminar su humanidad –destruir su pluralidad, espontaneidad, natalidad e individualidad. Esto es lo más cerca que estuvo de comprender el mal radical –un fenómeno nuevo y sin precedentes que “nos confronta con su realidad abrumadora y destruye todos los patrones que conocemos”.

Ella aborda el tema de la superfluidad en “La caída del Estado Nación y el fin de los Derechos del Hombre”. Nos dice que la condición de apátrida es “el más reciente fenómeno de masas en la historia contemporánea, y la existencia de una nueva y creciente población compuesta de personas apátridas, el grupo más sintomático de la política contemporánea”. Arendt  hace la perturbadora pero extremadamente perceptiva observación según la cual “si consideramos los diferentes grupos entre los apátridas, parece que cada evento político desde el final de la Primera Guerra Mundial inevitablemente añadió una nueva categoría a aquellos que vivían fuera de las fronteras de la ley”. Lo que Arendt escribió hace más de cincuenta años es incluso más relevante en nuestro propio tiempo. Arendt, que fue una apátrida por dieciocho años, subraya de forma conmovedora la situación apremiante del ser humano apátrida –la no-persona superflua– que no tiene un estatus legal o político legítimo. Ser una persona apátrida es estar “sin la protección de ninguna ley específica o convención política”. Arendt argumentó que la emergencia de masas de refugiados era uno de los problemas del siglo veinte más difíciles de manejar– y se esta volviendo igual de difícil (tal vez más) en el siglo veintiuno. En los pasajes finales de Los orígenes, nos dice de forma profética que “las soluciones totalitarias pueden muy bien sobrevivir a la caída de los regímenes totalitarios en la forma de fuertes tentaciones que reaparecerán cada vez que parezca imposible aliviar la miseria política, económica y social de una manera digna del hombre .

Esta creación recurrente de masas de refugiados y apátridas despersonificados está en el corazón de la aguda crítica de Arendt a apelaciones a los abstractos Derechos del Hombre –los derechos inalienables que un ser humano supuestamente posee en tanto ser humano. “Los Derechos del Hombre, después de todo, han sido definidos como ‘inalienables’ porque se suponía que eran independientes de todos los gobiernos, pero sucedió que en el momento en que los seres humanos carecían de un gobierno propio y tuvieron que apoyarse en sus derechos mínimos, no había autoridad alguna para protegerlos ni institución que estuviese dispuesta a garantizarlos”. Es esta la condición en la que uno se vuelve superfluo –una situación que es a la vez precaria y extremadamente peligrosa. Es por esto que Arendt sostiene que el derecho más fundamental es “el derecho a tener derechos” –el derecho a pertenecer a una comunidad política que proteja y garantice los derechos de uno como ciudadano.

Solo en el último estadio de un proceso más bien largo es que su derecho a la vida se ve amenazado; solo si permanecen perfectamente “superfluos”, si no se puede hallar a nadie que los “reclame”, pueden estar sus vidas en peligro.

Los problemas de los apátridas, los refugiados, los “inmigrantes ilegales”, o incluso los inmigrantes legales que son tratados como ciudadanos de segunda clase (o incluso como no-ciudadanos) se han diversificado, complicado y cargado de tensiones explosivas en nuestro tiempo. Debemos tomar seriamente la advertencia de Arendt acerca de lo que puede ocurrir cuando masas de personas se vuelven súbitamente superfluas. Si no encontramos formas de enfrentar este fenómeno de una manera humana que reconozca como fundamental el “derecho a tener derechos”, las soluciones totalitarias al problema de la superfluidad permanecerán como una fuerte tentación.

De hecho mi opinión actual es que el mal nunca es “radical”, que es solo extremo, y que no posee ni profundidad ni dimensión demoníaca alguna. Puede crecer y devastar el mundo entero precisamente porque se expande como un hongo sobre la superficie. “Desafía al pensamiento”, como dije, porque el pensamiento trata de alcanzar alguna profundidad, ir a las raíces, y en el momento en que se preocupa del mal, se frustra pues no hay nada.

¿Qué es precisamente la banalidad del mal? ¿Es esta noción todavía relevante para afrontar al mal hoy en día? La frase “banalidad del mal” es una de las razones principales por las que Eichmann en Jerusalén provocó –y todavía provoca– tanta controversia. Podría haber sido mejor que Arendt usara una expresión menos provocadora, como la sugerida por Seyla Benhabib –la “rutinización del mal”. Pero “banalidad del mal” tiene un poder de conmoción que nos insta a detenernos y pensar –a enfrentar las nuevas formas que el mal ha asumido en nuestro tiempo.

Esas suposiciones identificaban el mal y la mala intención tan plenamente que negar lo último era normalmente visto como una manera de negar lo primero. Ahí donde la mala intención está ausente, podemos considerar a los agentes responsables del mal infligido, pero vemos ello como un asunto de negligencia criminal. Alternativamente, quien niega que la intención criminal esté presente en una acción particular es considerado como alguien que exonera al criminal. Esta es la fuente de la controversia que todavía rodea a Eichmann en Jerusalén de Arendt… La convicción de que la culpa requiere malicia y premeditación llevó a que la mayoría de lectores concluyera que Arendt negaba la culpa porque negaba la malicia y la premeditación –pese a que ella con frecuencia repetía que Eichmann era culpable, y estaba convencida de que merecía ser ahorcado7.

Pese a que Arendt no pensaba que Eichmann fuese un monstruo satánico, era responsable de sus actos; no fue un mero engranaje burocrático en la máquina de la muerte nazi. Arendt rechaza categóricamente lo que ella llamaba “la teoría del engranaje”. En respuesta a la afirmación de que uno era un mero engranaje en una máquina, siempre es apropiado preguntar: “¿Y por qué se volvió usted un engranaje o continuó siendo una rueda bajo esas circunstancias?” (PRD, 186)

¿Por qué es tan controversial el concepto de “banalidad del mal”? Sugiero que la razón de ello está relacionada a Arendt en tanto que pensadora independiente. Ella estaba convencida de que con el evento del totalitarismo había habido un quiebre radical en la tradición. No se puede seguir confiando en las categorías, conceptos y normas tradicionales para comprender lo que ha sucedido. La tarea es forjar nuevos conceptos y categorías que iluminen la oscuridad de nuestro tiempo. Debemos aprender a apartarnos de las dicotomías simplificadoras en las que se asume falsamente que si negamos que alguien tenga intenciones malas deliberadas, estamos afirmando su inocencia. Debemos aprender a comprender cómo alguien puede no tener malas intenciones y ser “aterradoramente normal”, y al mismo tiempo ser responsable y punible por sus actos. 9

Ahora, en el siglo veintiuno, en un mundo inundado de refugiados y víctimas de “limpiezas étnicas”, en el que el racismo y el fanatismo continúan dominando la política, y en el que tribunales internacionales juzgan a militares de a pie de genocidio y a sus superiores políticos y militares, Eichmann aparece cada vez más como un hombre de nuestro tiempo.

Esta es la lección principal de la banalidad del mal. Uno no tiene que ser un monstruo, un sádico o una persona viciosa para cometer actos terribles y malvados. Las personas normales en su vida diaria, “los ciudadanos decentes”, incluso líderes políticos respetables, que están convencidos de la rectitud de su causa, pueden cometer actos monstruosos. Las condiciones burocráticas y tecnológicas de la modernidad hacen de esto un fenómeno mucho más plausible y peligroso. Pero, como enfatiza Arendt, esto no mitiga la culpabilidad y responsabilidad de quienes cometen estos actos. Arendt desea que afrontemos honestamente la “paradoja” de que si bien las personas normales pueden cometer acciones horrendas incluso sin intenciones deliberadas, son sin embargo completamente responsables de estos actos y deben dar cuenta de ellos.

Es casi maniqueo porque a diferencia de los maniqueos, que pensaban que el Bien y el Mal eran primordiales y equivalentes, y estaban involucrados en una lucha eterna, nuestra mitología –tan dominante en nuestras películas de Hollywood, nuestra cultura popular y nuestra retórica política– es una en la que “sabemos” que el Bien triunfará en última instancia sobre el mal.

Arendt nos compele a enfrentar la difícil y dolorosa pregunta acerca del significado del mal en el mundo contemporáneo, la facilidad con la cual se vuelve a los seres humanos superfluos, la debilidad de la así llamada “voz de la conciencia”, las formas sutiles de complicidad y cooperación que “acompañan” a los actos asesinos.

 En un crimen tan enorme y complicado como el que hoy consideramos, en el que mucha gente participó, en diferentes niveles y mediante diversas formas de actividad (los planificadores, los organizadores y aquellos que ejecutaron los actos, de acuerdo a sus varios rangos), no tiene mucho sentido usar los conceptos ordinarios de asesoría y prestación de servicios en la comisión de un crimen. Pues estos crímenes fueron cometidos en masa, no solo con respecto al número de víctimas, sino también al número de aquellos que perpetraron el crimen, y el grado en el cual cualquiera de los criminales estaba cerca o lejos de la víctima no significa nada en lo que se refiere a la magnitud de la responsabilidad. Por el contrario, en general, el grado de responsabilidad se incrementa a medida que nos alejamos de la persona que usó el instrumento fatal con sus propias manos.

CONCLUSION

Este trabajo analiza dos conceptos centrales en la obra de Hannah Arendt: el mal radical y la banalidad del mal. En el desarrollo se explora las relaciones entre las condiciones del ser moral y el ser político. La tesis principal sostiene que la aparición del mal radical en la historia del siglo XX excluye la acción política de las relaciones humanas. Lo político nace en la pluralidad de las relaciones humanas, y su destrucción tiene que ver con la actitud irreflexiva, la incapacidad para pensar y juzgar las acciones propias y de las otras personas. Sin embargo, el ámbito político puede ser protegido si las personas reafirman su diferencia, si son capaces de encontrarse consigo mismos en la actividad del pensamiento, al menos en ciertos momentos de crisis social. Puede que el pensamiento no proteja a los hombres de la maldad, pero sí mantiene la condición de la pluralidad humana. Pero la lección de Arendt nos muestra que el camino para comprender es volver a pensar. Arendt sostiene que en las sociedades modernas la mayoría de nuestras acciones son de índole utilitaria, y que la maldad nace de extremar el egoísmo. Por su parte, el mal radical,  como se ha dicho, no puede ser comprendido a partir de motivos utilitarios.

POLITICA, GOBIERNO Y SOCIEDAD  CIVIL



ESTATISMO VS NEOLIBERALISMO

Estatismo es un término utilizado en el ámbito de la filosofía política que enfatiza el rol del estado en el análisis de los cambios políticos; o, en describir corrientes políticas que apoyan el uso del estado para alcanzar ciertas metas. Es lo opuesto a anarquismo o a libertarismo

El estado interventor fue  motivado en primer lugar  por el incremento de las luchas sociales  en pos de la democracia y la justicia distributiva. La columna vertebral del estado fue el pacto entre el gobierno el sector patronal y el movimiento obrero organizado. Sin embargo el estatismo sufrió serie deficiencias  como burocratismo, crisis de las finanzas públicas, paternalismo corrupción y crecimiento desproporcionado  del aparato público.

Neoliberalismo es uno de los nombres que se usa para describir una ideología económica. También se puede llamar capitalismo corporativo, globalización corporativa, globalización, y hasta la economía suicida. Esta ideología es la que actualmente domina las políticas de la economía global. El neoliberalismo, cómo llegó a dominar el mundo económico, cómo el neoliberalismo afecta a los pueblos del mundo.

Criticaron  la formula económica del estado y propusieron disminuir la demanda social, hacer eficiente en términos tecnocráticos el aparato público y particular mente dejar que el mercado  opere sin restricciones-

El neoliberalismo sigue siendo la ideología dominante en los gobiernos de muchos países, tanto ricos como pobres; en las corporaciones transnacionales; y en organizaciones multilaterales como el Banco Mundial, el FMI, y la Organización Mundial del Comercio. La calidad del neoliberalismo no puede dar lugar  a la expansión  de nuevas formas de totalitarismo, por eso miles de gentes  están trabajando para entender y explicar los principios destructivos del sistema neoliberal; y para proponer y construir formas económicas alternativas, en las que el mercado está subordinado a los derechos humanos, la justicia para todos y todas, la democracia, y la sustentabilidad medioambiental.

TERCERA VIA NEOPOPULISMO.

El neopopulismo es una tesis reciente sobre un tipo particular de liderazgo político que, a grandes rasgos, se caracterizaría por tres elementos:



Un discurso crítico hacia las élites establecidas, se responsabiliza de los problemas sociales a la mala gestión de las elites establecidas en el poder y, para ello, se reivindican figuras dicotómicas del tipo amigo/enemigo (como, por ejemplo, pueblo versus elite, pobre versus rico o indio versus blanco);

El uso de técnicas avanzadas de ingeniería política, la estructura partidista pasa a un segundo plano para convertirse en movimientos de apoyo al líder;

La preponderancia de una mediación entre líder y masas a través de los medios de comunicación de masas. Se acrecenta la relación mediática propia del populismo clásico, pero ahora se recurre a nuevas técnicas de marketing y de teatralización, de modo que el liderazgo personal carismático y los mensajes televisivos adquieren una mayor preponderancia.

Si bien el neopopulismo es un fenómeno que se da en varias partes del mundo, éste tiene un carácter destacado en América Latina, y es indistinto a partidos de derecha o de izquierda. En esta región la emergencia del neopopulismo se relaciona con los procesos de doble transición que se producen en los años ochenta; esto es, el tránsito de una sociedad y economía aislada a una integrada a la globalización y el paso de regímenes autoritarios a otros democráticos. Como resultado de estos procesos de doble transición se ha ido dando una desarticulación de las clásicas relaciones que existían entre partidos políticos y ciudadanía, de modo que se abre un espacio para la generación de nuevos tipo de liderazgo.

NUEVA SOCIEDAD CIVIL

Los grupos pertenecientes  a la sociedad civil están relacionados con las actividades de orden público, la sociedad civil por su naturaleza, es plural. Solo la democracia proporciona  las bases  para una sociedad civilizada que cumple el sueño  de la modernidad. Esta sociedad  con sus atributos dialógicos y publicitarios aparece como  voz de batalla contra el autoritarismo.

DEFINICION DE LA SOCIEDAD CIVIL-

La sociedad civil  o espacio cívico ocupa un lugar intermedio entre el gobierno y el sector privado. No es donde votamos ni tampoco donde compramos y vendemos. Más bien  en donde hablamos con nuestros semejantes sobre la protección mutua, planeamos los beneficios de nuestra comunidad, discutimos la manera en la que nuestra sinagoga o iglesia pueden ayudar a los desamparados. En este terreno nos convertimos en agentes públicos y compartimos  con el gobierno el sentido de la publicidad y el compromiso con el interés común  y el bienestar. Pero a diferencia del gobierno, no reclamamos para nosotros el ejercicio del monopolio de la fuerza legítima. Más bien trabajamos aquí  voluntariamente y en ese sentido habitamos en el reino de lo privado dedicado a la cooperación para lograr el bien público. La sociedad civil comparte con el sector privado el don de la libertad. Es voluntaria y está constituida por asociaciones libres, individuos y grupos. Pero a diferencia del sector privado su propósito es la formación de un terreno común  y formas consensadas de acción. En consecuencia, la sociedad civil es pública sin ser coercitiva; voluntaria; sin ser privatista. A esta área pertenecen  nuestras instituciones civiles tradicionales como las fundaciones, las escuelas, las iglesias, las agrupaciones de interés público. Los medios de comunicación también se inscriben en la sociedad civil siempre y cuando ellos pongan sus  responsabilidades públicas por encima de sus intereses comerciales.

REPUBLICANISMO Y COMUNITARISMO

La doctrina liberal  tiene una idea de la justicia nutrida  por los derechos individuales y el principio de neutralidad, El republicanismo es una teoría política que propone y defiende la república como el modelo de gobierno óptimo para un Estado. En sentido estricto, la república se define en oposición a las otras formas clásicas de gobierno: la monarquía y la aristocracia; así como a sus respectivas corrupciones: el despotismo y la oligarquía. Por extensión, se refiere a un sistema político que protege la libertad y especialmente se fundamenta en el derecho, en la ley como expresión de la voluntad soberana del pueblo y a la que no puede sustraerse nunca un gobierno legítimo. Se ha escrito mucho sobre qué tipos de valores y comportamientos deben tener los ciudadanos de una república para su desarrollo y éxito; se suele hacer énfasis generalmente en la participación ciudadana, valores cívicos y su oposición a la corrupción.

 La crítica comunitarista se ha centrado en el individualismo y su pretensión de que hay una autonomía moral vinculada a la naturaleza universal  de sus postulados. Los comunitaristas rechazan  esa autonomía moral y las tesis  universalistas porno tomar en cuenta, entre otras cosas la pertenecía  que el individuo tiene con una especifica comunidad de origen. Afirman que no hay individuos abstractos, sino grupos humanos históricamente situados. Los hombres se socializan  en comunidades de las cuales derivan su identidad cosmogonía y categoría mentales.

DEMOCRACIA Y SOCIEDAD CIVIL

Un factor importante para la democracia  y la sociedad civil es la ciudadanía, simplemente si no hay ciudadanía no hay democracia.

Sociedad civil implica una perspectiva plural desde la cual las personas  despliegan su actividad  fuera de los cánones  políticos, en la infinita variedad de organizaciones  que compone la sociedad civil.

Sociedad civil quiere decir libertad asociativa con el consecuente derecho de entrada y salida. La democracia no consiste en la búsqueda del bien común por encima del derecho, la democracia implica un conjunto de normas que regulan el juego de intereses en competencia, se basa en  la racionalidad de las instituciones y del sujeto pensante. En la sociedad civil  moderna  no le interesa cualquier tipo  de Estado sino el Estado democrático.

Características para una sociedad civil:

a.- La existencia de un estado de derecho que efectivamente proteja a los ciudadanos frente a las arbitrariedades de los funcionarios públicos

b.- La solida presencia de organizaciones no estatales capaces de vigilar eventuales abusos de poder  de parte de quienes controlan las orientaciones de las administraciones públicas y la coerción

c.-La existencia de un pluralismo balanceado entre los intereses  de la sociedad civil, tal que ninguno de esos intereses pueda establecer un dominio absoluto.

Como se puede apreciar la sociedad civil  tiene que combatir en varios frentes, contra el invasivo del Estado, contra las nuevas tendencias disgregadoras  encamadas  en el multicultarismo, contra el corporativismo y contra los resabios del neoliberalismo.

En resumen, el neopopulismo es una respuesta a la transformación de la representación partidaria que se ha venido dando a contar de los años ochenta. Resulta difícil hacer una evaluación de este tipo de liderazagos, pero sus críticos señalan una serie de rasgos (excesivo personalismo, desperfilamiento de las instituciones intermedias, bajo nivel de fiscalización, etc.) que, a su juicio, lo hacen rechazable.